14 Junio 2018

La red de caridad promovida por la Sociedad San Vicente de Paúl de Jerusalén

Creada en 1851 en la Ciudad Santa, la Sociedad trabaja en diversos ámbitos, ofreciendo ayuda a los más necesitados.

Cristianos de Tierra Santa

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Un carisma basado en la misión y la caridad. La Sociedad de San Vicente de Paúl, cuyo principal fundador es el beat Federico Ozanan, nació en Francia en 1833, inspirada en la vida del santo francés. En 2017, los miembros de la Sociedad celebraron el 400º aniversario del carisma, a partir de cuando San Vicente de Paúl dirigió toda su atención hacia los pobres.

Un movimiento internacional que actualmente está presente en 150 países, entre ellos Tierra Santa, donde se ha creado una organización de laicos, con el objetivo de reforzar la presencia cristiana y promover la justicia social.

TONY KHASHRAM
Vicepresidente Sociedad San Vicente de Paúl – Jerusalén
“La Sociedad se fundó en Jerusalén hace más de 155 años. Comenzó sus actividades en un pequeño hospital junto al Santo Sepulcro y desde entonces tiene como objetivo ayudar a las personas en estado de necesidad, como las que han vivido en circunstancias difíciles durante las dos guerras mundiales, así como tras 1948 y 1967, hasta el día de hoy.”

En la Ciudad Santa la institución trabaja a través de programas sociales, educativos y de apoyo financiero, para aliviar el sufrimiento de aquellos que son puestos a prueba por situaciones políticas y económicas difíciles. Entre sus actividades principales encontramos la ayuda a niños y jóvenes en sus estudios escolares y universitarios, la ayuda a hospitales, enfermos, huérfanos, ancianos, además de asistencia material y espiritual a familias cristianas que han perdido a sus seres queridos. En los últimos cinco años han sido más de mil las personas asistidas.

TONY KHASHRAM
Vicepresidente Sociedad San Vicente de Paúl – Jerusalén
“Tenemos otros pequeños programas, como ayudar a las familias y reforzar el papel de la mujer en casa, por ejemplo pagando la matrícula de la guardería, para permitir a las madres que vayan a trabajar y apoyar así a sus maridos, o en todo caso que puedan aprender un oficio. Somos voluntarios y prestamos una atención especial a la presencia cristiana en la Ciudad Vieja de Jerusalén, sobre todo visto el continuo aumento del número de cristianos.”

La conferencia vicenciana de Jerusalén ofrece, además, apoyo al resto de conferencias de los territorios palestinos. Está en marcha otro proyecto en la Franja de Gaza: Actualmente más de 60 familias cristianas viven allí en condiciones difíciles y reciben contribuciones para hacer frente a sus necesidades.

Un trabajo voluntario y la dedicación de un equipo, de la que todos están muy orgullosos. El emblema de la Sociedad, representado en su bandera, es un pez, símbolo de Jesucristo, dentro de un círculo, representando al mundo y a todos aquellos que deben ser alcanzados por la caridad.

IVA TOUBASSI
Voluntaria
“Soy voluntaria aquí desde hace 17 años y nos sentimos muy bien cuando tenemos la posibilidad de ayudar a aquellos que realmente lo necesitan. Este trabajo nos hace felices y nos da un gran estímulo, especialmente cuando hacemos sonreír a alguien. Y lo más importante en nuestro trabajo es sentir lo que las personas viven realmente. A veces me descubro llorando al escuchar ciertas historias.”

Un mensaje de solidaridad inspirado en la célebre frase de Ozanam: “Deseo que todo el mundo sea una red de caridad”.